Separar dos decisiones
La reincorporación tras una ausencia exige valorar condiciones de trabajo a las que se regresa y las decisiones profesionales que correspondan a cada caso. La posible utilidad de una asistencia física vestible es otra pregunta: ¿en una tarea concreta puede reducir una exigencia percibida? o ¿facilita la ejecución sin crear nuevas interferencias? Mezclar ambas preguntas lleva a prometer una función sanitaria que un exoesqueleto ocupacional no tiene por defecto.
Empezar por la tarea adaptada
Antes de probar un dispositivo, conviene revisar el peso de las cargas, frecuencia, altura de trabajo, pausas, ayudas mecánicas y alternativas organizativas. Si queda una tarea para la que la asistencia de un exoesqueleto parece posible, se define una prueba voluntaria, supervisada y ajustada a la persona. La experiencia de uso, es decir el piloto, debe recoger molestias, facilidad de ajuste, cambios de movimientos y compatibilidad con las restricciones y medidas acordadas.
No convertir la tecnología en obligación
Un resultado favorable en un compañero no determina la conveniencia para otra persona. Tampoco una mejora de comodidad equivale a recuperación clínica, aptitud laboral o prevención demostrada de recaídas. El borrador ISO/DIS 25563 se centra en entornos de trabajo y excluye explícitamente dispositivos con finalidad médica o de rehabilitación de su ámbito declarado.
Decidir con responsables claros
PRL, la organización y los profesionales competentes deben mantener sus funciones; el proveedor no decide sobre salud ni aptitud. Española de Robots puede aportar evaluación de la tarea, selección de una hipótesis de asistencia y seguimiento técnico del piloto. Si no hay un encaje seguro y aceptable, adaptar el puesto por otras vías será más adecuado que forzar el uso de un exoesqueleto.
Consulta la ficha del proyecto ISO/DIS 25563.